A finales del siglo XIX, los resfriados eran más que una molestia estacional: podían ser debilitantes e incluso mortales. En este contexto, un farmacéutico llamado Lunsford Richardson, de Greensboro, Carolina del Norte, empezó a experimentar con remedios caseros para aliviar los síntomas respiratorios comunes. En 1894, desarrolló una pomada a base de mentol, alcanfor y aceite de eucalipto que aplicaba sobre el pecho para ayudar a liberar las vías respiratorias. Lo llamó inicialmente “Vick’s Magic Croup Salve”, en honor a su cuñado, el Dr. Joshua Vick, cuyo nombre ya gozaba de cierto prestigio médico local.Un rebranding oportuno y una pandemia…