Nadie quiere ser solo una solución temporal. Toda empresa decente aspira a levantar murallas tan altas y fosos tan profundos que ningún competidor pueda asaltarla, con facilidad: ventajas de costos, efectos de red, eficiencias de capital. En estrategia, a esta defensa se le llama “moat”. En lenguaje corriente, simplemente monopolio.Por años pensamos que el moat de Google era su tecnología, su capacidad de innovar más rápido que el resto. Primero el PageRank, después la infraestructura titánica de centros de datos, más tarde la IA. Pero resulta que la fortaleza más inexpugnable de Google no es su algoritmo, ni sus máquinas,…